Safety Car usa cookies
Utilizamos cookies propias y de terceros para optimizar nuestros servicios y mejorar tu experiencia, no se utilizarán para recoger información de carácter personal. Necesitamos tu consentimiento para que aceptes nuestras cookies, que podrás eliminar siempre que lo desees.


Calificación:
  • 2 voto(s) - 5 Media
  • 1
  • 2
  • 3
  • 4
  • 5
"Because I'm a RACER"
#1
https://www.theplayerstribune.com/fernan...-andretti/

¿Por que voy a pilotar en la Indy 500?
18-05-2017
Por Fernando Alonso.
[img=960x0]https://media.theplayerstribune.com/uploads/MAH_9546.jpg[/img]

Por qué compito en la Indy 500
El primer coche con el que corrí no fue construido para mí. Era para mi hermana.
Mi padre quería que ella corriera en karts, como él solía hacer. Así que, en nuestro garaje, le construyó uno desde cero. El único problema fue que ella era una niña de ocho años que no estaba interesada en emplear sus fines de semana en competir por los circuitos de karting del norte de España.
Así que me montó a mí en él cuando tenía tres años. El kart era un poco grande al principio, no podía llegar a los pedales, pero ajustamos el asiento, movimos los pedales y todo comenzó a encajar.

Me encantaba conducir, pero también pasar tiempo con mi familia. Mi madre, mi padre, mi hermana y yo íbamos a diferentes circuitos y pasábamos los fines de semana allí. Cada día corría unas horas y luego jugaba al fútbol bajo el sol español con mis amigos. Aquellos días aún están conmigo cada vez que voy a la pista.
Aprendí mucho sobre pilotaje en aquella época pero, lo más importante: aprendí mucho sobre mí mismo.
Soy un corredor. Siempre lo he sido y siempre lo seré
Amo correr. Correr de verdad. Y por eso es por lo que el 28 de mayo, en el mayor fin de semana del mundo del motor, no estaré con mi equipo de Fórmula 1 en el Gran Premio de Mónaco. Estaré en Indianápolis. Compitiendo en el Brickyard. Porque necesito estar. La Indy 500 es uno de los eventos más grandes del deporte. Todos los pilotos del mundo lo saben. Debo estar allí. Porque soy un corredor.
Siempre lo he sido y siempre lo seré.
El karting es la forma más pura de competición. Se trata de un pilotaje complicado en pequeños circuitos con muchos adelantamientos y batallas. Como piloto, aprendes el arte de la competición. Como dije, mi padre construyó nuestro kart y la mayor parte de nuestro dinero se iba en los gastos del viaje, por lo que el kart tenía que durar al menos un par de años. Incluso los neumáticos tenían que durar, sólo teníamos un juego.
Pero ese tipo de problemas te ayudan a aprender.

En una carrera, durante una de mis primeras temporadas, llovió. Aquel día, vi un neumático de lluvia por primera vez. Estaba en otro coche a mi lado en la parrilla. Realmente no tenía ni idea de lo que era. Los neumáticos del resto de participantes eran mucho más ásperos, proporcionándoles un mejor agarre en condiciones de mojado.
Corrí con neumáticos slick (de seco) en la lluvia, eso era todo lo que teníamos. Pero no era extraño para mí, porque era todo lo que conocía. Había pilotado con ellos un par de años, sabía lo que podían hacer. Tenía que ser más cauto, más preciso. Sólo tenía seis años, pero me adaptaba sobre la marcha. Trazaba más ancho en la entrada de las curvas, para enderezar más rápido y dar potencia antes. Me adapté porque tenía que hacerlo. Aprendí y crecí, me encantaba.
Cuando me lo tomé más en serio, también empecé a aprender más sobre las pistas en las que competía. Disfruté aprendiendo las circunstancias de cada pista, quería saberlo todo sobre cada curva antes de montarme en el kart.
Cuando tenía 13 años, mejoraba rápidamente y comencé a pasar tiempo en Italia trabajando con un constructor de motores y aprendiendo todo lo que podía. Estando allí empecé a tener un entendimiento integral de mi kart. Además, me perdía el colegio cuando estaba en Italia… y me gustaba. Estaba buscando otro tipo de conocimiento.
En 1996 gané la Copa del Mundo Junior de Karting. Después de eso, mi familia y yo pensamos que tenía futuro en la competición.
Pero, ¿cuál sería ese futuro?
En los 90 en España, la Fórmula 1 -y la competición en general- no era muy popular. Nuestro país amaba el fútbol y las carreras de motos. No sabía nada acerca de los grandes campeonatos europeos. Ni siquiera sabía quién era Michael Schumacher. Sólo corría.

En 2000, dí el salto a la Fórmula 3000 en Europa. Competimos en algunos de los circuitos más históricos del mundo -como Spa o Mónaco- y mis ojos se abrieron a la historia del deporte del motor. Solía pensar que el el karting en España lo era todo. Pero estaba en Mónaco y se abrió ante mí un mundo nuevo. Entre carreras miraba a los chicos sobre los que había oído hablar en el paddock. Chicos como Schumacher, Ayrton Senna y Alain Prost. Y cuanto más aprendía sobre ellos, más me motivaba. Quería llegar a ese nivel.
Un año más tarde, me senté en un Fórmula 1 por primera vez. Después de mi temporada de debut con Minardi, fuí piloto de pruebas para Renault[/url]. Un año más tarde me convertí en piloto oficial para ellos. En 2003, conseguí mi primera pole y podio en Malasia y mi primera victoria en Hungría.
Recuerdo todas las victorias y campeonatos, seguro. Pero algunas, como la primera victoria, son especiales. Son carreras de las que lo recuerdas todo, incluso lo que había de desayuno en el hotel. Esas son las que me encantan.
Un par de años después, en abril de 2005, tuve otra de esas carreras.
Fue en el Gran Premio de San Marino, en Imola (Italia). Me clasifiqué segundo justo detrás de Kimi Räikkönen el día anterior. Pero el domingo por la mañana, mi equipo, Renault, tuvo un problema con nuestro coche. Uno de los cilindros de nuestro V10 no funcionaba. Básicamente teníamos un motor de 9 cilindros y medio, que no es lo ideal. La potencia bajó y, básicamente, éramos más lentos. Consideramos cambiar el motor por uno nuevo, lo que nos habría proporcionado una penalización y habernos mandado atrás en la parrilla de salida. O podíamos seguir con él y dar por bueno cualquier resultado que consiguiéramos.
Decidimos seguir con él.
Justo después de nueve vueltas en carrera, Kimi se retiró por un problema en la dirección de su coche. Lideré las siguientes 50 vueltas. El coche iba bien. Con un poco menos de potencia de lo normal, pero estaba en ritmo. A falta de 12 vueltas para el final y aún al frente, entré en boxes para montar neumáticos nuevos. Cuando volví a pista, miré a los espejos y todo lo que veía era un brillo rojo. Rojo Ferrari. Michael Schumacher me estaba presionando. Tenía más potencia ese día y... sí, era realmente rápido.
Pero confié en mis recuerdos, en lo que había aprendido. Conocía la pista. Conocía el coche.
Me adapté. Intenté mantenerle detrás de mí a toda costa. Fue una batalla tanto mental como física. Michael estaba acercándose a mí cada pocas curvas, intentando que el joven chaval cometiese un error.
Pero no lo hice. Me mantuve por la victoria, y aún hoy, posiblemente sea mi carrera favorita. O al menos está ahí arriba (es difícil tener sólo una). La recuerdo muy bien porque mi equipo y yo superamos los problemas de esa mañana y utilizamos toda nuestras habilidades para conseguir la victoria. No fue como cualquier otra carrera que haya pilotado. Fue algo totalmente nuevo.
Ahora, es momento de algo totalmente nuevo.
Una nueva pista.
Un nuevo coche.
Un nuevo mundo.

He estado pensando acerca de Indy desde hace cuatro o cinco años. He visto algunas carreras, pero no sabía mucho sobre el campeonato. Me sabía algunos nombres y los equipos, pero básicamente es todo nueva información para mí.
Así que estoy de nuevo haciendo lo que me encanta, aprendiendo.
Todo el mundo, desde el equipo McLaren-Honda-Andretti, a la gente que he conocido durante mi tiempo en Estados Unidos, han ayudado mucho. La única gente que no ha ayudado demasiado han sido los otros pilotos de Fórmula 1, porque están celosos.

Jajajaja.
Es broma, es broma (no del todo).
Se han mostrado muy comprensivos y me han deseado mucha suerte. Somos un grupo unido en el paddock de la Fórmula 1. Significa mucho cuando uno de nosotros lo hace bien en otro campeonato. Cuando Nico Hülkenberg ganó en Le Mans en el Mundial de Resistencia en 2015, fue una gran noticia para todos.

Es duro perderse el GP de Mónaco, pero la tradición en Indy es tremenda también. Sigo escuchándolo de todo el mundo con el que hablo. Estoy deseando llegar a las ceremonias antes de la carrera y el ambiente. Aquí estoy, un piloto veterano, pero todo es nuevo para mí. El himno, el circuito, la carrera: estoy muy agradecido por la experiencia. Voy a intentarlo y a disfrutar mi tiempo fuera del coche tanto como pueda. Porque cuando llegue la carrera, será el tiempo de irse.
Gracias a los test en simuladores, sentí que conocía el coche antes del test de la semana pasada en Indy (3 de mayo). Pero una vez que lo hice, había una cosa para lo que no estaba preparado: la fuerza, la sensación de potencia sin filtros. Los coches de la Indy son un poco más simples que los de Fórmula 1, así que son más puros. Hay menos agarre mecánico aquí, así que la aceleración es un poco más agresiva. Me tomó un poco de tiempo sentirme a gusto, pero el equipo hizo un gran trabajo preparándome. Lo más grande que me llevo de estar detrás del volante es pura emoción. Estoy ansioso por el 28 de mayo.

Como mi primera vez en un kart, este coche no ha sido construido para mí. Yo no era el piloto previsto, pero voy a hacer todo lo que pueda para hacer que la gente que lo ha construido se sienta orgullosa. Y quizá este sea el inicio de un nuevo viaje para mí también.
Quiero dejar algo claro. No estoy viniendo para una semana de vacaciones o sólo para divertirme: soy un piloto de carreras y he venido a correr. 
Por encima de todo, espero que esta sea una experiencia que pueda tener el resto de mi vida. Espero que los sentimientos que tengo y las cosas que veo se queden en mi mente para siempre.
Y espero que al final de esas 500 Millas, haya aprendido algo que no sabía de antes.

Fernando Alonso





Why I’m Racing in the Indy 500



The first car I ever raced in wasn’t built for me.

It was for my sister.

My dad wanted her to drive go-karts, like he used to. So, in our garage, he built her one — from scratch. The only problem was, she was an eight-year-old girl who had no interest in spending her weekends racing around the go-kart circuits of northern Spain.

So he put three-year-old me in there. The kart was a little big at first. I couldn’t quite reach the pedals, but we adjusted the seat, moved the pedals up and made it work.

I loved driving, but I loved just as much the time with my family. My mom, dad, sister and I would drive to different tracks and spend our weekends there. Every day I would race for a few hours and then play soccer in the Spanish sun with my friends. Those days are still with me every time I go to the track today.

I learned a lot about driving in those days, but just as important, I learned something about myself:

I love to race. Like really, really race. And that’s why on May 28, on the biggest weekend in motor sports, I won’t be with my Formula 1 team at the Monaco Grand Prix. I’ll be in Indianapolis. Racing at the Brickyard. Because I need to be. The Indy 500 is one of the greatest events in the sport. Drivers all over the world know this. I belong there. Because I’m a racer.
I always have been, and I always will be.

Go-karting is racing in its purest form. It’s tight driving on small circuits with lots of overtaking and battling. As a driver, you learn the art of racecraft here. Like I said, my father built our go-kart, and most of our money went to travel expenses, so that kart would have to last us a couple of years. Even the tires had to last. We had just the one set.
But those types of problems, they help you learn.
One race, during one of my first seasons, it rained. That day, I saw a wet tire for the first time. It was on another car beside me on the grid. I really had no idea what it was. The other drivers’ tires were much rougher, giving them greater grip in the wet conditions.


I raced on slicks (dry tires) in the rain — that’s all we had. But it wasn’t strange to me, because it’s all I knew. I had been driving on them for a couple of years, I knew what they could do. I had to be more cautious, more precise. I was only six years old, but I was adjusting on the fly. I took wider entries into corners so I could get the nose pointed straight and get back on the power quicker. I adapted, because I had to. I learned and I grew, and I loved it.
As I took it more seriously, I also started to learn more about the tracks I was driving on. I enjoyed learning the specifics of a circuit — I wanted to know everything about every single turn before I even got in the kart.

When I was 13, I was improving quickly and I started spending time in Italy working with an engine manufacturer and learning everything I could. It was there I started to get a complete understanding of my kart. Plus, I got to miss school when I went to Italy … and I liked that. I was chasing a different type of knowledge.
In 1996, I won the Junior World Cup of Go-Karting. After that, my family and I thought I may have a future in racing.
But what was that future?




In the ’90s in Spain, Formula 1 — and auto racing in general — wasn’t very popular. Our country loved football and motorbike racing. I didn’t know anything about the big European championships. I didn’t even know who Michael Schumacher was. I was just racing.
In 2000, I made the jump to Formula 3 in Europe. We raced on some of the most historic circuits in the world, like Spa and Monaco, and my eyes were opened to the history of motor sports. I used to think the go-kart circuits in Spain were everything. But there I was in Monaco, and I was shown a whole new world. Between race weekends I would look up guys that I kept hearing about in the paddock. Guys like Schumacher, Ayrton Senna and Alain Prost. And the more I learned about them, the more it motivated me. I wanted to get to that level.


A year later, I was in a Formula 1 car for the first time. After my rookie season with Minardi, I spent the next year as a test driver (like a backup) for Renault. A year after that I was a full-time driver for them. In 2003, I earned earned my first pole and podium, in Malaysia, and my first win, in Hungary.
Sure, I remember all the wins and the championships. But some, like that first victory, are special. Those are the races where you remember everything — down to what you had for breakfast at the hotel. Those are the ones that I love.
A couple of years later, in April of 2005, I had another one of those races.
It was the San Marino Grand Prix at Imola in Italy. I had qualified in second just behind Kimi Räikkönen the day before. But Sunday morning, my team, Renault, had an issue with our car. One of our V-10 cylinders wasn’t working. We basically had a 9½ cylinder engine, which is not ideal. The power input was down from the engine — essentially we were slower. We considered replacing the engine with a new one, which would have resulted in a penalty and put us at the back of the grid for the race start. Or, we could stick with it and take whatever result came.
 I used to think the go-kart circuits in Spain were everything.
We stuck with it.
Just nine laps into the race, Kimi retired due to a driveshaft issue in his car. I led for the next 50 laps. The car felt good. A little less power than usual, but I was in a rhythm. With 12 laps to go and still in the lead, I went into the pits. When I got back on the track, I looked in my mirrors, and all I saw was bright red. Ferrari red. Michael Schumacher was pushing me hard. He had more power that day and … yeah, he was so fast.
But I relied on my memories, on what I had learned. I knew the track. I knew the car.
I adapted. I tried to keep him behind me at all costs. It was as much a mental battle as physical. Michael was diving at me every few corners, trying to get a young kid to make a mistake.
But I didn’t. I held on for the win, and even now, that is maybe my favorite race I’ve ever driven. Or at least it’s up there. (It’s hard to just have one.) I remember it so fondly because my team and I overcame the odds from the morning and used all of our ability to get that win. It wasn’t like any other race I had really ever driven. It was totally new.

Cita:I’m a racer. I always have been, and I always will be.
FERNANDO ALONSO

Now, it’s time for something else new. A new track. A new car. A new world.
I have been thinking about Indy for four or five years now. I had seen a few races, but didn’t know too much about the series. I knew some of the names, and the teams, but basically it’s all new information for me. So I am back to doing what I love again, learning. Everyone — from the team at McLaren-Honda-Andretti, to the people I’ve met during my time in America — has been so helpful.
The only people who aren’t so helpful are the other Formula 1 drivers, because they’re all jealous. Hahaha. I joke, I joke (not really). They’re all very supportive of me and keep wishing me good luck. We’re a tight group in the F1 paddock. It means a lot when one of us does well in another series. When Nico Hulkenberg won at Le Mans in the FIA WEC in 2015, it was a big deal for us.
It’s hard to miss the Monaco Grand Prix, but the tradition at Indy is tremendous as well. I keep hearing about it from everyone I speak with. I can’t wait for the prerace ceremonies and the atmosphere. Here I am, a veteran driver, but it’s all brand new to me. The anthem, the circuit, the racing — I’m very thankful to experience it. I’m going to try and enjoy my time outside the car as much as I can. Because once race weekend comes around, it’s go time.
Thanks to the simulator testing, I felt like I knew my car before I got in it last week at Indy. But once I did, there was one thing that nothing could have prepared me for: the raw, unfiltered feeling of power. Indy cars are a little more simple than the F1 cars, so it’s more pure. There’s less mechanical grip here, so the throttle has a bit more punch. It took a little time to get comfortable, but the team did a great job preparing me. My biggest takeaway from being behind the wheel was just sheer excitement. I can’t wait for May 28.

Like my first go-kart, this car wasn’t built for me. I’m not the intended driver, but I’m going to do everything I can to make the people who built it proud. And maybe this will be the start of a new journey for me as well.
And I want to make something clear. I’m not coming for a “week off” or to just have fun — I am a racer, I am coming to race. Above all, I hope this is an experience I can take with me for the rest of my life. I hope the feelings I feel, and the things I see stay in my mind forever.
And I hope that at the end of those 500 miles, I’ve learned something that I never knew before.

FERNANDO ALONSO / CONTRIBUTOR
[Imagen: FernandoAlonsoSignature-230x105.png]
Responder
#2
Gracias Abuelo por traer esto a un hilo propio para poder leerlo a menudo.
Y que luego haya que aguantar a Bernie diciendo que Hamilton o Vettel son los mejores embajadores de la F1.......
Bueno, ahora que lo pienso es cierto, los mejores embajadores de la Fórmula Bernie, sin duda!

Sent from my SM-G935F using Tapatalk
[Imagen: tiolavara.png]
Siempre con Fernando, año tras año.
Un imbécil que lee mucho no reduce un ápice su imbecilidad. Si acaso, se convierte en un imbécil leído.
Responder
#3
Es que ésta carta es para imprimirla en tamaño poster, enmarcarla y hacersela leer a la gente que no tiene ni idea de quién es Fernando Alonso Big Grin

Los pelos como escarpias.
"Yo sigo pensando que el mejor piloto, el más completo, el único del que se esperan cosas que de los demás jamás se pensaría es Alonso." - Emerson Fittipaldi.
Responder
#4
Buah macho, casi lloro...
@jgarciaillanf1
Responder
#5
Buenos y grandes días.
A los que llevamos lustros contando lo que conocemos de Fernando, de su vida, de su familia, de sus amigos, algunos conocidos nuestros, pues nos da una fuerza increíble para seguir dándoles por el culo a los antis de mierdha...

Y LO MÁS IMPORTANTE, esta cartita es una ADVERTENCIA EN TODA REGLA A LOS FARSANTES ( Narciso, Calamity y los que vengan) y al SHOW DE BERNIE HILL, donde les recuerda que "tengo memoria y como haga unas cuantas cartas de estas dan para un libro"... en el que se refrendaría todo lo que aquí venimos contando con los indicios que tenemos.

Gracias Fernando por salir a la palestra...

Hay unas HOSTIAS TREMENDAS para un par de FARSANTES DE LA F1 DE ÓRDAGO: Cuando dice que hasta el primer kart no estaba hecho para él pero se adaptó, como ahora en la Indy...cuando narra Imola sin un cilindro y cuando solo tenía Slicks para competir... y todos los demás con ruedas de agua...
Esto va para el Mclarenboy y para calamitysoplado...
¿Os dais cuenta de lo importante que es esta carta?

Fernando está en modo SAMURAI!!!

FUERZA Y HONOR
Responder
#6
Increible... no tengo palabras... Bravo Fernando!

Enviado desde mi LG-D320 mediante Tapatalk
Responder
#7
(19-05-2017, 09:55)Carreño escribió: Buenos y grandes días.
A los que llevamos lustros contando lo que conocemos de Fernando, de su vida, de su familia, de sus amigos, algunos conocidos nuestros,  pues nos da una fuerza increíble para seguir dándoles por el culo a los antis de mierdha...

Y LO MÁS IMPORTANTE,  esta cartita es una ADVERTENCIA EN TODA REGLA A LOS FARSANTES ( Narciso, Calamity y los que vengan)  y al SHOW DE BERNIE HILL,  donde les recuerda que "tengo memoria y como haga unas cuantas cartas de estas dan para un libro"... en el que se refrendaría todo lo que aquí venimos contando con los indicios que tenemos.

Gracias Fernando por salir a la palestra...

Hay unas HOSTIAS TREMENDAS para un par de FARSANTES DE LA F1 DE ÓRDAGO: Cuando dice que hasta el primer kart no estaba hecho para él pero se adaptó, como ahora en la Indy...cuando narra Imola sin un cilindro y cuando solo tenía Slicks para competir... y todos los demás con ruedas de agua...
Esto va para el Mclarenboy y para calamitysoplado...
¿Os dais cuenta de lo importante que es esta carta?

Fernando está en modo SAMURAI!!!

FUERZA Y HONOR

Nosotros nos sabemos sus orígenes y su capacidad , pero ahora se ha publicado esta carta que probablemente de la vuelta a medio mundo. Y sólo cuenta la punta del iceberg. Ya me estoy viendo a todo no iniciado buscando por google los inicios de los megacampeones, sobre todo del Hamilton que decía que provenía de un casta en extinción de pilotos marginados.....me desorino.
A ver quien tiene los huevos de seguir su estela y se embarca en una aventura como ésta......porque según la lógica anti, si Fernando con 2 CAMPEONATOS siendo rookie llega y se adapta bien, HAmilton o Vettel (con cuatro campeonatos cada uno - a final de año) lo tienen chupado para ganar con la gorra.
[Imagen: tiolavara.png]
Siempre con Fernando, año tras año.
Un imbécil que lee mucho no reduce un ápice su imbecilidad. Si acaso, se convierte en un imbécil leído.
Responder
#8
Muchas gracias por traducirla Abu. Gran ocasión para leerte de nuevo aquí en tu casa.

En fin, no hay mucho más que añadir a las poco adornadas pero profundas reflexiones de Fernando.

Sin embargo algunas sí añadiré. 

Sobre todo en homenaje a Fernando; a lo que él representa.

Pero no menos a Safety-car.es; a lo que para mí significa este lugar.


En la vertiginosa espiral que ha sido su vida y su carrera deportiva, con esta confesión a corazón abierto, él ha cerrado un círculo que estaba pendiente de terminar. Una suerte de Mandala inacabado, aguardando ser definitiva y totalmente dibujado. Impedido su remate, a ojos del Mundo, por un Poder Oscuro y Tenebroso; la Engreída Mediocridad, tratando de apagar con su Sombra la Luz del Talento, para llevarlo encadenado por un camino empedrado de oro.

Pero no sólo es esto esta carta. Esta misiva es, además, la Reivindicación de la Persona más allá de la del Competidor y el Personaje. El enfocado nítido de la imagen desenfocada que de él tenemos todos, tanto defensores como detractores.

Un clímax que otros, ajenos a la esencia del Piloto, del Hombre, mercaderes de Egos y Poder, Destructores del Deporte y la Competición, han intentado escamotearle. 

Y en ese intento de domar al talento, a la autenticidad, para ponerla al servicio de los designios del poderoso, esta caterva insidiosa y dañina ha asesinado a este Deporte. 

No sólo han intentado laminar el talento irredento de Alonso; lo han hecho con el de todos y cada uno de los pilotos. Empezando por los más favorecidos; pues sus logros son, finalmente, vacíos, pálidos, faltos de alma.

Se ha llevado por delante todos los grandes valores que debió representar la Máxima Categoría del Automovilismo Mundial, más allá del reto tecnológico, el glamour, el poder técnico y económico; Imparcialidad, Limpieza, Deportividad, Respeto, Competitividad, Superación, Justa Participación, Verdadera Habilidad, Auténtico Reto Personal, Autodisciplina y Autoconocimiento, Reconocimiento, Espíritu de Sacrificio, Aventura y Riesgo, Juego Limpio, Perseverancia, Humildad, Autodominio... es por eso que no reconocemos casi ninguna de ellas en los "campeones" de nuevo cuño...

Este magnífico escrito de nuestro Fernando es un Canto a todo esto.


"Soy un corredor. Siempre lo he sido y siempre lo seré.

Amo correr. Correr de verdad. Y por eso es por lo que el 28 de mayo, en el mayor fin de semana del mundo del motor, no estaré con mi equipo de Fórmula 1 en el Gran Premio de Mónaco. Estaré en Indianápolis. Compitiendo en el Brickyard. Porque necesito estar. La Indy 500 es uno de los eventos más grandes del deporte. Todos los pilotos del mundo lo saben. Debo estar allí. Porque soy un corredor.

Siempre lo he sido y siempre lo seré.

Quiero dejar algo claro. No estoy viniendo para una semana de vacaciones o sólo para divertirme: soy un piloto de carreras y he venido a correr. 

Por encima de todo, espero que esta sea una experiencia que pueda tener el resto de mi vida. Espero que los sentimientos que tengo y las cosas que veo se queden en mi mente para siempre.

Y espero que al final de esas 500 Millas, haya aprendido algo que no sabía de antes."


Para mí con este paso que ha dado, pero sobre todo por cómo y cuándo lo ha dado, Fernando Alonso Díaz ha entrado definitivamente en la Leyenda. Pase lo que pase.

Y la F1 se vé así empujada a dar un giro de 180º, urgente e inaplazable.



Como reflejara hace muchos, muchos años, el Magazine de El Mundo, que aquí os recupero...


"Tres generaciones de la familia Alonso estuvieron mezclando nitroglicerina con serrines y nitratos sin saber que el explosivo estaba en sus genes. José Luis Alonso, como hicieran su padre y su abuelo, se ha dedicado a la fabricación de goma 2...

... El Nano (así le llaman algunos de sus amigos) está donde está porque, si Dios existe, tiene que estar. Pero lo más importante ha sido su entorno. Han sido siempre muy críticos con él, nadie le ha idolatrado. Y su padre no se ha metido en nada...

- 'En mi familia somos serios. Somos cariñosos, pero no nos gustan las tonterías de otra gente', explica el piloto, que llama papi a su padre, pero jamás lo toca en público y raramente le sonríe en presencia de extraños.

La relación entre ambos es intensa y se basa en el respeto. Probablemente la evidente sobriedad de José Luis, la misma que le ha ayudado en sus muchos años de contacto con la nitroglicerina, es la clave del carácter de Fernando. ¿Cómo es posible que un joven de 19 años, centrifugado en un ambiente de millones, descapotables, helicópteros, yates, mujeres fatales y deslumbrante velocidad mantenga la calma? La respuesta está, efectivamente, en el entorno. El chico lo tenía todo en contra para llegar a la Fórmula 1: era español y no británico; asturiano y no catalán; de familia modesta y no tenía dinero para correr..."


http://www.elmundo.es/magazine/m92/textos/formula1.html


Dicho esto casi podría imaginarme a Jose Luis (si fuera ávido lector de Rudyard Kipling, que lo mismo sí) recitándole al Nano, camino del parking del hipermercado dónde entrenaba con el kart construído inicialmente para su hermana, el maravilloso poema del autor británico  "If..." (Si...)...


Si...

Si puedes mantener la cabeza en su sitio cuando todos a tu alrededor
la han perdido y te culpan a ti.


Si puedes seguir creyendo en ti mismo cuando todos dudan de ti,
pero también aceptas que tengan dudas.

Si puedes esperar y no cansarte de la espera;
o si, siendo engañado, no respondes con engaños,
o si, siendo odiado, no incurres en el odio.
Y aun así no te las das de bueno ni de sabio.

Si puedes soñar sin que los sueños te dominen;
Si puedes pensar y no hacer de tus pensamientos tu único objetivo;
Si puedes encontrarte con el triunfo y el fracaso,
y tratar a esos dos impostores de la misma manera.


Si puedes soportar oír la verdad que has dicho,
tergiversada por villanos para engañar a los necios.
O ver cómo se destruye todo aquello por lo que has dado la vida,
y remangarte para reconstruirlo con herramientas desgastadas.

Si puedes apilar todas tus ganancias
y arriesgarlas a una sola jugada;
y perder, y empezar de nuevo desde el principio
y nunca decir ni una palabra sobre tu pérdida.


Si puedes forzar tu corazón, y tus nervios y tendones,
a cumplir con tus objetivos mucho después de que estén agotados,
y así resistir cuando ya no te queda nada
salvo la Voluntad, que les dice: "¡Resistid!".

Si puedes hablar a las masas y conservar tu virtud.
O caminar junto a reyes, sin menospreciar por ello a la gente común.


Si ni amigos ni enemigos pueden herirte.
Si todos pueden contar contigo, pero ninguno demasiado.


Si puedes llenar el implacable minuto,

con sesenta segundos de diligente labor

Tuya es la Tierra y todo lo que hay en ella,
y —lo que es más—: ¡serás un Hombre, hijo mío!

Responder
#9
(19-05-2017, 09:55)Carreño escribió: ...

¿Os dais cuenta de lo importante que es esta carta?


...

Wink ... por fin...

Responder
#10
Muchas gracias Abu!!
(me la imprimo)
ALOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOONNSSOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOO !!!!
Twitter: @TopdriverSC
Responder


Salto de foro:


Usuarios navegando en este tema: 5 invitado(s)